¿Cómo vive el running una mamá con un hijo autista?

Hoy se celebra el día internacional de la concientización del autismo, y queremos compartir con ustedes la experiencia de 4 mujeres deportistas que tienen hijos que se encuentran dentro del del espectro autista (TEA)

Muchas veces, observamos y admiramos a mujeres que practican algún deporte porque las vemos entrenando a diario, haciendo distintos ejercicios, corriendo, pedaleando, etc. Pero se han puesto a pensar en las realidades que hay detrás de estas mujeres? Muchas veces en sus fotos, que es lo que vemos día a día, no se comparte mucho de la vida privada o lo que hay detrás. Esta vez si lo haremos, y les queremos contar la experiencia de 5 mujeres que practican deporte y tienen hijos con TEA, Mari, Cony, Evelyn, Gianina y Andrea (escrita por nuestra querida Mary @marierunbellacl)

Nosotras cinco tenemos algo en común: en un momento de nuestras vidas todo cambió, pero de una forma en que empezamos a ver la vida desde un punto de vista distinto. Esta visión la hacemos a través de la vivencia de nuestras y nuestros hijos, los cuales se encuentran dentro del espectro autista (TEA). Para poder explicar en simple, una persona que se encuentra dentro del espectro autista puede desarrollarse como cualquier otro, con la diferencia que ve el mundo y lo comprende que forma distinta, por lo que ratificamos que es una condición, no una discapacidad, ya que nos hemos asombrado de los avances, y hemos aprendido que pueden lograr lo que ellos y ellas deseen.

Lo primero que queremos hacer, es desmitificar que una persona que se dedica al cuidado de un hijo o hija TEA no puede hacer deporte: eso me lo enseñó Evelyn, quien anteriormente antes de empezar a correr comenzó a subir cerros. Cuando empecé a correr en mi team de running, vi como Evelyn con Damián asistían a los entrenamientos, y ver los ojos de Damián brillar al ver a Evelyn correr. Ella me enseñó que no hay que tener miedo, y con su experiencia me daba consejos para incentiva a que Sofía (mi hija) participara con nuestro grupo.

Al tiempo después, conocí a Constanza, JP y Julián… ellos facilitaron el carrito que ahora es de Sofía para que yo pudiese empezar a correr con ella. Para ellos, el deporte les ayudó a generar inclusión para Julián, y para nosotras encontrar a muy grandes amigos en donde Julián y Sofía en su modo se comunican perfectamente y juegan entre ellos.

Cuando partimos corriendo con coche, lo hicimos para integrar en el deporte a nuestro hijo menor, mostrando así que un hijo no es una limitante para hacer deporte, pero nunca creímos que nos iba a dar más alegrías aun, abriéndole un mundo a él. El deporte en sí hace que los niños se comuniquen, que vean el entorno, que sientan que existe un algo más aparte del mundo que ellos muchas veces crean en su interior, y eso nos pasó a nosotros. Si hay algo que tengo que agradecer al running, es que nos unió mas como familia y sirvió como apertura al exterior a nuestro hijo.- Cony Herrera

Y si bien a Giannina la conozco hace más de cuatro años, me ha tocado acompañarlos en este camino desde que supo que Dante era TEA. Me ha tocado ver su esfuerzo por lograr grandes metas, como construir un hogar propio para ellos dos, y en donde cada día disfrutan del rock y del animé.

También he aprendido que una lucha puede ser para los demás. Eso me ha enseñado Andrea quien formó Autismo Ñuñoa, y que en su tricota de ciclismo luce orgullosa la bandera de unirnos como papás, mamás y cuidadores de nuestros niños, con la inspiración de su hijo Alejandro.

Pero no sólo ser mamás TEA nos une, también nos une el deporte, el cual ha sido una gran ayuda no sólo para nuestro auto cuidado: nuestra “puerta de escape” cuando necesitamos retomar fuerzas; sino también, una instancia de inclusión tanto para nosotras como para nuestros hijos: a abrir espacios de participación derribando barreras y mitos; y permitiendo que podamos unirnos y no sentirnos solas frente al no conocimiento de la sociedad (que muchas veces discrimina sin saber qué hay detrás de cada persona).

Trotar, correr, subir cerros, hacer Crossfit, andar en bicicleta, entre tantas cosas, nos ha permitido generar una herramienta que nunca imaginamos que podíamos tener: generar resiliencia, coraje y alegría; nos ha permitido demostrarle a nuestros hijos e hijas que los límites no existen, que pueden cumplir sus sueños; nos ayuda, junto a su crianza, a ser más fuertes (como diría Gianinna la “trifásica perfecta”)

Y por sobre todo hemos aprendido a ser felices por nosotras y por nuestros hijos día a día.

Con mucho amor, Runbella❣️

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