Esos benditos quiebres que te enseñan a correr…

Conocí a Mary hace unos meses atrás, a través del Instagram de Runbella, al igual que con muchas nos pusimos a conversar por chat y me contó su historia de cómo empezó a correr y me dejó los pelos de punta. Luego la conocí en persona en el MDS, y todas mis sensaciones de que era una luz brillando en este mundo eran reales. Es una persona que siempre está con una sonrisa en la cara, siempre con un comentario positivo y una energía que contagia de alegría y positivismo increíble. Quiero compartir con Uds su historia, porque es una historia que nos inspira y nos enseña al mismo tiempo llena de coraje, fuerza y perseverancia. Y hoy se cumple un año muy importante para ella. Espero les guste 💕

Por lo general, cuando conoces a otra persona que corre, le preguntas por qué empezó a correr. Algunos lo hacen por diversión, otros lo hacen para superarse a sí mismos, y algunos lo hacemos para poder sanar.

En mi caso, hace un año, tuve un antes y un después en mi vida. Sufrí un ACV por un vaso espasmo cerebral que fue el fruto de no saber cuidarme en el amplio sentido de la palabra. Ese día, tuve el mejor consejo que cambió mi vida para siempre, de la mano de la que hasta ahora es mi Fonoaudióloga: “muévete”. Y pese a tener paralizado la mitad de mi cuerpo, comencé a hacerlo.

Lo que siguieron fueron exámenes y resonancias, aprender a caminar de nuevo en una especie de “lokomat” que me ayudo, sesiones de kinesiología, fonoaudiología y de cuanto experto hubiese en el hospital. Tenía que actuar rápido y colocar todo de mi parte para estar pronto con mi hija (como dirían en GOT “al Dios de la Muerte le dije #NotToday). Y una de las tantas noches en las que estaba sola y no podía dormir en el hospital, llegó a mi un video del Colo Mourglia, que decía “correr te cura”. Sin saber, ese video iba a marcar lo que ha sido todo este camino.

Hasta que un día, mi kinesiologo al verme triste (ya había vuelto a mi casa, pero veía que quedé con daño motor, aparte de darme cuenta quien realmente estaba mi lado) me plantea un desafío y me propuso plantearme dos objetivos para que me ayudara y me animara a realizar mis terapias. Lo primero que le pedí era volver a los cerros, ya que anterior a mi accidente vascular cerebral realizaba Trekking y gran parte de mi “cordada” me estaba esperando. La otra meta fue una locura pues ya que todos los años veía como realizaba la Maratón de Santiago y decía “me voy a preparar para correr”, pero nunca lo hacía ya que con suerte corría una cuadra y me cansaba.

Fueron días que no paré, y aunque estaba cansada seguía haciéndolo, todo para activar mi lado del cuerpo que estaba disminuida. Pero me di cuenta al momento de mi recuperación y de aprender a “correr”, que no sólo “sanaba” mi cuerpo físicamente, sino que también me ayudaba a aliviar la pena, ver las cosas de otro modo y darle importancia a lo que realmente necesitaba, me daba fuerzas y me ayudaba a estar de pie.

Aprendí a celebrar cada logro, cada kilómetro avanzado, cada esfuerzo… aprendí a incluir en esta locura a mi hija y que me acompañara a cada carrera que pueda (ella ahora también tiene medallas de corridas). Aprendí a escuchar cada consejo, a leer y aprender mucho, y buscar un lugar en donde te acogieran, te ayudaran y acompañaran (en mi caso con mi Team Maipú Runners que me apoyaron desde el día uno, y pese a ser la “tortuguita” del equipo, me acompañan, enseñan y acogieron junto con mi hija).

Este 15 de noviembre se cumple un año desde aquel día, y con orgullo puedo decir que pese a mi trote lento y todos mis problemas de salud, ya cumplí mis dos metas: el Maratón de Santiago y volver a los cerros, tengo mi muro con dorsales y medallas; y mi gran lección que reza “se corre solo en entrenamientos y en carreras, no todo el día”.

Gracias a un tremendo equipo médico, a una familia y amigos que me apoyaron, la integración de mi hija, y de muchos que he conocido en el camino puedo plantearme nuevos objetivos (¿quién dice que me ven en Torrencial Valdivia en dos años más?)

“Correr te cura”, si, es verdad… pero es una mezcla de milagro más esfuerzo. Debes colocar todo de ti para que esto resulte… confía en ti y demuéstrale a todos que puedes, y trabaja todos los días para eso. Ya sea en pista, cerro o en cemento, el correr te ayuda a libertarte, a sentir que no hay barreras, y que los límites no existen.

Muchas muchas gracias Mari por compartir con nosotras esta historia, estoy demasiado agradecida de haberme cruzado contigo en mi camino! Un abrazo gigante!! 💕 Fabi

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