Mai Vergara: Una triatleta desde cero espontánea y divertida!

“No les voy a mentir, correr ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida…pero lo mejor que me pudo haber pasado” – Mai Vergara, triatleta Roadrunners

Hace un par de meses conocí a la Mai en los camarines del Stadio Italiano, donde entrenamos natación en las mañanas. Siempre superrr alegre, contando sus historias y anécdotas de entrenamientos. Lo que más me llamaba la atención era que siempre se reía de sus historias y las contaba con mucha naturalidad (hasta ahí éramos desconocidas que se saludaban en el camarín y yo de paso escuchaba sus historias a medias mientras nos cambiábamos de ropa para ir a trabajar). Luego comencé a verla todos los miércoles en la pista, también en el Stadio Italiano, esta vez los miércoles en las tardes, y finalmente cuando yo empecé a ir a entrenar los lunes también a la pista, también estaba. Siempre muy aplicada, nunca se pierde un entrenamiento! Y en cada entrenamiento siempre muy alegre. Por eso quise conversar con ella y que nos contara sus historia, porque sabía que algo muy inspirador había detrás, y así fue. Así que las invito a seguir leyendo, porque es bacán su historia de como partió en este lindo deporte, aparte de muy divertida a la vez!

Estaba con el peor mal de amores de la vida, y no podía dormir. Entonces el doctor en vez de recetarme fármacos me mandó a hacer deporte. “¿Deporte?” pensaba yo. Chuta, siempre fui la gordita con el falsificativo en educación física, jamás nunca me gustó el deporte. ¿Broma que eso me va a ayudar a conciliar el sueño? Y bueno, como los doctores saben de lo que hablan, me inscribí en un team de running (porque no se me ocurrió otro deporte que podría hacer).

No les voy a mentir; correr es la cosa más difícil que he hecho en la vida. En mi primera clase, agarré mis cosas y me dispuse a irme. Para suerte mía, un compañero me frenó y me dio una charla motivacional al respecto. Mis primeros kilómetros fueron a un pace de 8:40min/km, y les juro que no es broma. Me costó un montón al principio, me frustré muchísimo, me enojé un millón de veces e incluso llegué a llorar con ganas de dejarlo todo. Pero después de un año corriendo, los ritmos fueron mejorando y empecé a correr distancias más largas.

Cuando estaba en plena preparación para mi debut en 21k en la Maratón de Santiago, me lesioné. El doctor me dijo que no quería frenar mi ritmo de entrenamiento, que ya estaba más o menos constante, y me recomendó nadar. Yo solo sabía nadar estilo perrito, y siempre fui reacia a meterme a la piscina porque me daba vergüenza ponerme un traje de baño, pero nuevamente hice caso. Me inscribí a una clase de natación para niños en una piscina municipal, y tragando agua y aspirando cloro, logré aprender a hundir la cara sin taparme la nariz, a flotar sin flotadores y nadar algo así como crol. Poco a poco le fui agarrando el gustito, y pasé a nadar con los adultos iniciantes, logrando llegar cada vez más digna al otro lado de la piscina de 25 mts.

Cuando aprendí a nadar, empecé a echarle un ojo al mundo del triatlón, pero aún lo veía como muy lejano. “Mai, esa gente es deportista!” me decían mis amigos. Por suerte, conocí en ese periodo a quién sería mi mayor motivador y guía espiritual en lo deportivo, Jorge Orrego (un crack del triatlón), que creyó en mí y me incentivó a comprarme una bicicleta. La primera bicicleta de mi vida, una rutera usada de MercadoLibre. La fui a buscar llena de emoción, y cuando llegué a mi casa le pedí a mi hermano chico que me enseñara a pedalear. Fuimos a un bandejón cerca de mi casa, y el enano (23 años) me empujaba mientras me gritaba que pedaleara, entre las miradas burlescas de la gente que estaba paseando por ahí. Más o menos aprendí a no caerme tanto (porque eso no se puede llamar pedalear) y me fui con bicicleta y todo a pedirle ayuda a la Jose Trewhela (Grow Non Stop), quien me enseñó a pasar los cambios, qué eran los platos, y todo lo que necesitaba para empezar a lanzarme en esta disciplina. Con contarles que, en mis primeras salidas, no sabía nada de platos ni cambios. Pedaleaba tal como me vendieron la bicicleta, pudiendo a duras penas hacer las subidas, y siendo incapaz de entender por qué todos me pasaban tan rápido por el lado. Ahora entiendo de cambios, e igual todos me pasan por el lado jajaja era problema humano.

En septiembre, con la ayuda de Jorge, corrí el promocional de rapel. Y había dos tipos de personas; los que conocían el deporte, que se reían un poco de que estuviese preparando un promocional, y los que no sabían del deporte, que se reían de que yo fuese a hacer deporte de verdad. Estaba más nerviosa que monja con atraso, porque era la carrera de mi vida, la carrera que nadie creía que iba a ser capaz de hacer. Es divertido, porque la distancia es enana y muchos de los participantes ni siquiera entrenan. Pero yo había entrenado como loca, muchas sesiones a la semana, con la ayuda de distintas personas que pusieron fichas en esta loca que había decidido lanzarse el piquero de su vida.

Dieron la partida y fue inevitable pegarme un par de lagrimones.

No importaba cómo me fuese, a punta de esfuerzo y dedicación había logrado pararme en la partida de una carrera ínfima. Nadé estilo pecho porque me acobardé, casi muero en la bici y corrí al más puro estilo caracol, pero crucé la meta jurándome deportista de alto rendimiento. Una triatleta de tomo y lomo, con ambición de llegar más lejos. En la meta, le dije a Jorge que no correría nunca más, que había logrado ya mi objetivo, pero los dos sabíamos que era mentira.

Cuando llegué de vuelta a Santiago, le escribí a mi head coach Pablo Gonzalez, que me quería cambiar a la rama de triatlón de los RoadRunners, porque quería terminar un ironman 70.3 el año 2022. Un objetivo raro para una milenial, porque es todo menos inmediato. Va a ser un camino bien largo, de dos años completos para preparar una carrera, pero estoy segura de tres cosas. La primera, es que lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, nació a raíz de la peor crisis que he tenido (saludos a mi ex). La segunda, es que voy a terminar esa carrera como sea, y espero que en menos de 8 horas. La tercera y última, es que seguiré compartiendo mi historia y motivando a más gente día a día, para que se atrevan a intentar y probar el mundo del deporte, aunque jamás lo hayan practicado.

Espero que les haya gustado! Esto nos demuestra que con trabajo, ganas y corazón podemos lograr lo que nos pongamos por delante. Muchas gracias Mai por compartir tu historia!

Con amor Runbella ❣️

6 thoughts on “Mai Vergara: Una triatleta desde cero espontánea y divertida!

  1. Pablo González-Castro says:

    Siempre con su alegria habitual y por sobre todo aunque la motivación es cómo una montaña rusa la Mai siempre va hacia adelante. Con el tiempo ha ido consiguiendo la disciplina necesaria para ser una triatleta. Si que ahora solo a disfrutar el camino. Un saludo a toda la comunidad RunBella. Cariños Pablo.

  2. Yanire Kunst says:

    Mai, ha sido lindo verte florecer, con todos los ups and downs, has seguido adelante, superándote y sorprendiéndote a ti misma! El límite lo pones tú! La mejor energía para q sigas cumpliendo tus sueños! Te queremos 😘 #Lumistyle de Roadrunners

    • Pedro Pablo says:

      Grande Mai, eres una máquina!! Te felicito por tu constancia y dedicación, además de la alegría que irradias lo que nos hace más gratos los entrenamientos #LUMIstyle

  3. Josefina says:

    Te felicito Mai por todo lo que te propones lograr, y por todo el tiempo y empeño que pones día a día para cumplir tus objetivos. Gracias por la mención en tu historia, sin duda fue un pequeño empujoncito para que HOY seas quien eres, alguien que confía un poco más y alguien que se saco el NO puedo. Premio al Espíritu de Superación.
    Felicitaciones también a RunBella por hermosa pagina.
    Cariños y saludos.

    Jose Trewhela
    HeadCoach – GNS Triathlon

  4. María Bondiola says:

    Mi Mai hermosa, eres tan especial, yo que ando en un periodo de muy poca motivación verte progresar y correr cada vez mejor me llena de alegría y orgullo, tienes que seguir así, porque tienes algo que muy pocos tienen: La gran capacidad de reírte de ti misma y de disfrutar!!! Te quiero mucho mi Mai!!!

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